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Cómo moverse por Lisboa

Cuatro líneas de metro, cinco líneas de tranvía supervivientes, tres funiculares y un ferry por el Tajo. Un abono de 24 horas cuesta unos €7 y cubre casi todo.

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Actualizado2026-08-07

Primero, hazte con la tarjeta

Todo empieza con la tarjeta recargable Navegante ocasional, una tarjeta fina de papel verde que se compra en las máquinas de cualquier estación de metro por €0,50. Cómprala antes de nada. Cargada con saldo zapping, deja el viaje suelto de metro o autobús en unos €1,65 en lugar de los €2 o más que pagas en efectivo a bordo, y sirve en metro, autobuses y tranvías de Carris, funiculares, el Elevador de Santa Justa, los trenes de CP a Sintra y Cascais y el ferry a Cacilhas. Una tarjeta por persona; no se puede compartir en el torno.

La alternativa es el abono de 24 horas, unos €6,80 para metro, autobús, tranvía y funiculares, o unos €10,50 en la versión que añade los ferris de Transtejo y los trenes de cercanías. Si piensas montar una vez en el 28E, coger un funicular y cruzar a Cacilhas en el mismo día, el abono se amortiza antes de comer. La Lisboa Card, aparte, a unos €27 por 24 horas, combina transporte con entradas a museos y solo compensa si vas a los Jerónimos, la Torre de Belém y dos o tres monumentos de pago más.

El metro: rápido, limitado, útil

Lisboa tiene cuatro líneas y se identifican por color más que por número: azul, de Reboleira a Santa Apolónia; amarela, de Odivelas a Rato; verde, de Telheiras a Cais do Sodré; y vermelha, de São Sebastião al aeropuerto. Los trenes circulan de unas 6.30 a la 1 de la madrugada, cada tres a seis minutos en hora punta. Baixa-Chiado es el intercambiador clave para el visitante, aunque su pozo de escaleras mecánicas es tan largo que parece una atracción en sí mismo. Las estaciones están limpias, bien señalizadas en inglés y algunas, como Olaias y Parque, merecen una mirada por el azulejo.

El punto flaco es la cobertura. Alfama, Bairro Alto, Príncipe Real, Belém y Santos no tienen metro, y por eso los autobuses y tranvías siguen importando. La regla general: metro para todo lo que esté en la Avenida da Liberdade, para llegar al Parque das Nações o al aeropuerto; transporte de superficie para las colinas históricas y el frente fluvial oeste. La conexión con el aeropuerto por la línea roja tarda unos 22 minutos hasta Alameda y 30 hasta la Baixa con un transbordo, al precio de un billete normal, algo insólitamente barato para una capital europea.

Tranvías y funiculares

El 28E es el famoso: va de Martim Moniz por Graça, Alfama, Baixa, Chiado y Estrela hasta Campo de Ourique en coches Remodelado de madera de los años treinta. También es una oportunidad rodante para carteristas y, a partir de las 9 de la mañana, 40 minutos de cola en Martim Moniz. Súbete mejor en Graça o Estrela, hazlo en sentido contrario o coge el 12E, casi idéntico. El 15E a Belém es un tranvía articulado moderno, con aire acondicionado y verdaderamente práctico, que sale de la Praça da Figueira y Cais do Sodré aproximadamente cada diez minutos.

Tres funiculares suben las peores cuestas: el da Glória, de Restauradores al mirador de São Pedro de Alcântara; el da Bica, de la Rua de São Paulo al Bairro Alto; y el do Lavra, desde el Largo da Anunciada. El billete de ida y vuelta cuesta unos €4,10 comprado a bordo, o es gratis con el abono de 24 horas, y cada trayecto dura menos de tres minutos. El Elevador de Santa Justa, el ascensor de hierro forjado junto a la Rua do Ouro, cuesta unos €6 ida y vuelta y tiene cola permanente; la pasarela gratuita desde el Largo do Carmo llega a la misma terraza superior.

Autobuses, ferris y trenes

Los autobuses de Carris cubren todos los huecos que dejan los raíles. La línea 737 sube de la Praça da Figueira a la puerta del castillo y te ahorra lo peor de la cuesta. El 758 y el 773 cubren Príncipe Real y Bairro Alto. El 728 recorre el frente fluvial desde Cais do Sodré hasta Belém y Algés. Los autobuses aceptan la Navegante o efectivo a un precio mayor, y las paradas muestran horarios razonablemente fiables fuera de la hora punta. Los buses nocturnos, marcados con una N, pasan cada 30 minutos aproximadamente cuando cierra el metro.

Los ferris de Cais do Sodré a Cacilhas tardan diez minutos, cuestan unos €1,55 con tarjeta y salen cada 10-20 minutos hasta tarde; son barcos de cercanías, no excursiones, y la vista de la ciudad al volver la mirada es lo mejor y más barato de Lisboa. Los trenes de CP desde Cais do Sodré llegan a Belém en 7 minutos y a Cascais en 33; los de Rossio llegan a Sintra en unos 40 minutos; los de Santa Apolónia y Oriente van a Oporto y al norte. Todos aceptan la misma tarjeta Navegante con saldo zapping.

Caminar, taxis y apps

El centro de Lisboa es caminable en el sentido de que las distancias son cortas, pero la calçada portuguesa, esos pequeños adoquines blancos de caliza, está pulida por décadas de pisadas y es letal con lluvia. Lleva calzado con suela de goma y asume que bajar es más difícil que subir. Trucos útiles: los ascensores públicos gratuitos del Elevador do Castelo, junto a la Rua dos Fanqueiros, y el Elevador da Baixa a través del centro comercial de la Rua dos Fanqueiros, que te acercan al castillo sin subir un solo escalón.

Bolt y Uber funcionan y son baratos para el estándar europeo: de la Baixa al aeropuerto €10-15, de Chiado a Belém €8-12. Los taxis con licencia son de color crema o negro y verde, arrancan en unos €3,50 y están bien si llevan taxímetro, aunque las colas del aeropuerto atraen a algún listillo. No alquiles coche para la ciudad: aparcar es difícil, casi toda Alfama y el Bairro Alto son impracticables y la zona de bajas emisiones ZER cubre la Baixa y la Avenida da Liberdade. Alquílalo en el aeropuerto la mañana que salgas hacia el Alentejo, no antes.

Traslados al aeropuerto, en la práctica

El aeropuerto Humberto Delgado está a 7 km del centro, y por eso es una de las llegadas más fáciles de Europa. La línea roja de metro sale de la terminal de 6.30 a la 1 de la madrugada; cambia en Alameda a la línea verde para Rossio y Cais do Sodré, o en São Sebastião a la azul para Baixa-Chiado. Desde la puerta de embarque hasta Chiado son unos 40 minutos incluyendo la caminata. Compra la tarjeta Navegante en las máquinas de la sala de llegadas y evita la cola del andén.

Si aterrizas después de la 1 o llevas equipaje de verdad, coge un Bolt en la zona de recogida designada de la planta de salidas, que suele costar €10-14 al centro, o un taxi con taxímetro por €15-20 más €1,60 por las maletas. Los autobuses 744 y 783 de Carris también llegan a la ciudad por tarifa normal, pero se arrastran en el tráfico. Desde Chiado, Alfama o Bairro Alto, recuerda que el conductor puede no llegar a la puerta: acuerda que te deje en una plaza como el Largo do Carmo o Portas do Sol.

Qué barrio facilita más el transporte

Por pura conectividad, ganan la Baixa y Chiado. La estación de Baixa-Chiado te pone dos líneas de metro bajo los pies, Cais do Sodré está a siete minutos a pie para el tren de Cascais y el ferry a Cacilhas, la estación de Rossio va a Sintra y la Praça da Figueira es el punto de salida del tranvía 15E y de los autobuses del castillo. Si tu viaje incluye excursiones, alojarte dentro de este triángulo te quita una hora de trasiego diario. Las tarifas de €140-260 lo reflejan, pero el tiempo que ahorras es real.

Alfama y el Bairro Alto son lo contrario: preciosos e incómodos. Ambos dependen de tranvías, funiculares y piernas, y a los dos cuesta llegar en coche de noche. Príncipe Real queda entre medias, a ocho minutos a pie de Rato en la línea amarilla y con el funicular da Glória debajo. Cais do Sodré y Santos son fuertes para quien vaya al oeste, a Belém, Cascais o las playas, gracias a la línea de tren junto al río. Elige según dónde pienses pasar los días, no solo por el mapa.

Bueno saber

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta el transporte público en Lisboa?

La tarjeta Navegante ocasional cuesta €0,50 y deja el viaje suelto de metro o autobús en unos €1,65. Un abono de 24 horas para metro, autobuses, tranvías y funiculares ronda los €6,80; la versión que añade ferris y trenes de cercanías, unos €10,50. Las tarifas en efectivo a bordo son más caras: unos €2 en autobús y unos €3,20 en tranvía.

¿Merece la pena el tranvía 28?

El recorrido es realmente precioso, pero a partir de las 9 de la mañana la cola en Martim Moniz puede ser de 40 minutos y los coches van llenos de carteristas trabajando el apretujón. Súbete en Graça o Estrela, viaja a las 7.30 o coge el 12E, que hace un circuito parecido por Alfama con una fracción de la gente.

¿Cómo voy del aeropuerto de Lisboa al centro?

La línea roja de metro sale desde dentro de la terminal y tarda unos 22 minutos hasta Alameda y 30-35 hasta la Baixa con un transbordo, por la tarifa normal de unos €1,65 con tarjeta Navegante. Los trenes circulan de 6.30 a la 1 de la madrugada. Fuera de ese horario, un Bolt o Uber al centro cuesta €10-14 y un taxi con taxímetro €15-20.

¿Necesito coche en Lisboa?

No, y además estorba. Aparcar es caro y escaso, Alfama y el Bairro Alto son en gran parte impracticables y una zona de bajas emisiones restringe los vehículos antiguos en la Baixa y la Avenida da Liberdade. Alquila coche solo para continuar hacia el Alentejo o el Algarve, y recógelo la mañana que te vayas.

¿Merece la pena comprar la Lisboa Card?

Solo si vas a hacer muchos museos. A unos €27 por 24 horas, €44 por 48 y €54 por 72, incluye transporte ilimitado y entrada gratuita al Mosteiro dos Jerónimos, la Torre de Belém, el Palácio da Ajuda y el museo del azulejo, entre otros. Si planeas dos o más de esos sitios de pago en un día, sale a cuenta. Si vas sobre todo a caminar y comer, el abono de transporte de 24 horas es mejor opción.

¿Cómo moverse por Lisboa con problemas de movilidad?

Quédate en lo llano, en la Baixa, Chiado o a lo largo de la Avenida da Liberdade, donde las aceras son anchas y las estaciones de metro tienen ascensor. Usa los ascensores públicos gratuitos cerca de la Rua dos Fanqueiros para llegar al lado del castillo sin escaleras, los funiculares para las cuestas más duras y autobuses en vez de los tranvías históricos, que tienen escalones altos. Bolt y Uber son lo bastante baratos como para usarlos sin pensarlo.

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